domingo, 16 de diciembre de 2012

Placer perturbador


Estoy cansada, de ver y observar, a una muchacha solitaria 
que con su cansado mirar ya debe estar
Aquella muchacha que se emociona de solo pensar
Que en los mares de Neptuno el pilar de su placer encontrara.
Oh! ¿Por qué aquella muchacha no para de nadar?
Es claro, lo que pasa, es que no quiere descansar 
De aquella obsesión que a su vida obsequio.
Yo solo la veo y contemplo
Como puede ella amar a algo que no se puede ni ella misma imaginar
Su amor es tan grande, que el sueño de Morfeo se hace muerto.
¿Por qué tanto afán por un tabo tan normal?
Ella esta cansada de tanta moralidad, que quizá 
Su empeño la llevo a pecar. 
Sus labios dicen no contemplar
Pero su alma ordena deleitarse
Yo solo la veo y contemplo
Tanto deseo que veo
Y aquella muchacha no siempre veo.

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