En un mundo donde todos estamos solos. Nacemos, crecemos y morimos solos... Donde depredadores se convierten en presas fáciles y las Crisálidas se convierten en la sublevación del mundo, cada día es igual al anterior y los milagros se hacen una Metrópolis. Cantar es el llanto del alma que lentamente se convierte en la cenizas del corazón. En este mundo, hay que ser juzgados y humillados para así saciar la sed de nuestra existencia, vengar todo lo que alguna vez existió y vencer cuando no halla nada que perder.
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